¿Estamos genéticamente programados para enamorarnos? FAMILIA Y RELACIONES

Encontrar el amor puede hacer que algunas de nosotras hagamos cosas locas, pero la ciencia dice que la genética puede ser la razón de enamoramos.

Canciones de amor, veladas románticas, San Valentín, entre otros, parecen incitar al amor y en la superficie parece que lo hacen, pero la investigación científica sugiere que hay otro Cupido trabajando: El instinto. Amor, específicamente la pasión, es una emoción que está casi más allá de nuestro control. Los seres humanos, al parecer, estamos programados para tomar este camino. Olvídate de las rosas y la caja de chocolates en forma de corazón, son nuestros genes los que están al asecho para nuestra adicción al amor.

La evolución del amor

Según Elizabeth Pillsworth, profesora asistente de antropología evolutiva en la Universidad del Estado de California, el amor apasionado ha existido desde los albores del tiempo. “Es difícil decir con gran confianza, cuando la emoción del amor puede haber evolucionado”, dice Pillsworth, “pero teniendo en cuenta el hecho que no hemos encontrado ninguna población humana en los que parece estar ausente, ya sea en los registros modernos o históricos, podemos suponer que (el amor) es característico de los seres humanos, como sentir compasión o vergüenza”.

El amor es una de nuestras emociones más antiguas. Nuestros predecesores eran tan consumistas como nosotros hoy en día. En aquel entonces, el amor apasionado unió a la gente por supervivencia, la seguridad y la continuación de la especie. Hoy en día, podríamos no necesitar un socio para ayudarnos a permanecer con vida, sentirnos seguras, o incluso tener bebés, pero en el corazón, la necesidad es la misma: El deseo de amar a alguien y hacer que ese sentimiento amoroso sea recíproco. Esta emoción es universal. Cruza generaciones, culturas y fronteras.

¿Por qué el amor nos hace hacer cosas locas?

Soñamos con el momento en que nos dicen que nos aman. El amor apasionado con su primera oleada de excitación es normalmente una breve enfermedad. Normalmente está restringido a las primeras etapas de una relación. En el lado positivo, es una fase muy romántica, sin embargo, también es muy lenta y en ocasiones un comportamiento obsesivo. Ese aspecto del amor, se caracteriza por pensamientos intrusivos, montañas rusas emocionales, deseo desesperado por la unión emocional profunda, e incluso, comportamientos cuasi al acecho. El amor apasionado puede hacer que algunos de nosotros hagamos cosas locas, pero para la mayoría es una herramienta muy útil.

Toma la selección de un compañero. Nuestros instintos nos hacen buscar ciertos rasgos en un potencial significativo. El enamorarse apasionadamente es el primer paso en el proceso. “En la búsqueda de un socio a largo plazo, ambos sexos son ​​igual de ansiosos por encontrar a alguien que sea amable, mutuamente atraídos, y que tenga un buen sentido del humor,” dice Pillsworth. “Más allá de eso, los hombres ponen más énfasis en el atractivo físico de una pareja a largo plazo, que las mujeres. Las mujeres ponen más énfasis en las características de adquisición de recursos de un compañero a largo plazo. “Estas preferencias se remontan a tiempos antiguos. Los hombres buscaron el tipo de curvas, “femeninas” que indicaran una buena pareja para procrear, mientras que lo contrario era cierto para las mujeres. Un viril, masculino, de hombros anchos, era ideal para una conquista sexual, pero no necesariamente para una relación de por vida. Las mujeres buscaron principalmente proveedores. El enamorarse era una buena prueba para ver si la persona en cuestión estaba a la altura, antes que se estableciera algún compromiso más allá. Hoy el amor no es muy diferente.

¿Está el amor destinado a durar para siempre?

Cuando el boom de ese afecto inicial decae y un fuerte, pero menos intenso amor toma lugar, la relación puede golpear un punto de inflexión. ¿Provocará una ruptura o una larga unión monógama? ¿No está la  monogamia en nuestros genes, también? Los científicos siguen teniendo diversas opiniones sobre el tema. Algunas investigaciones sugieren que las personas en medio de un enamoramiento, parecen ciegas a otras personas atractivas. Están enfocadas en que una pareja potencial, a pesar de otras perspectivas atractivas cercanas. Tales hallazgos alimentan el punto de vista monógamo, pero otros estudios difieren. Evidencia contraria indica que los hombres y las mujeres puedan explorar oportunidades sexuales y de pareja adicionales si se les da la oportunidad, por tanto, la monogamia es sólo una fase pasajera. La ciencia no ha sido capaz de apoyar ninguna teoría por completo. Lo que sí es cierto es que tenemos la capacidad de utilizar nuestros instintos en conjunto con nuestros propios procesos de toma de decisiones. “Nosotros tenemos un sistema de apareamiento altamente flexible y sensible,” dice Pillsworth. “Tomamos la información sobre nuestras circunstancias actuales: Nuestra edad, atractivo, contexto cultural y actuamos en consecuencia.” El amor apasionado con todos sus beneficios y fallas, puede ser impulsado más por nuestra mente que por nuestro corazón, pero al menos no estamos solo actuando bajo su hechizo. Todos estamos a merced de esta pequeña cosa loca llamada amor.


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